En el año 1957 la ex URSS envió al espacio el satélite Sputnik I. Éste era controlado observando el efecto doppler que la señal transmitía.
Rápidamente la Armanda norteamericana utilizó este sistema para dar y conocer la exacta localización de sus flotas de navegación.
Así nacía TRANSIT, un sistema que estuvo a la venta en 1967.
En esa época las actualizaciones de posición estaban disponibles cada cuarenta minutos. El problema era que el que observaba tenía que permanecer inmóvil para obtener datos útiles.
Pero gracias a la construcción de relojes atómicos, se pudieron desarrollar un conjunto de satélites: cada uno de estos tenía un reloj atómico. Todos estaban sincronizados con marcos de tiempo determinado.
Los programas de la Fuerza Aérea y de la Armada estadounidenses se unificaron y dio lugar a la NAVSTAR GPS.
El programa de la Fuerza Aérea consistía en una transmisión codificada de datos específicos que usaba una señal modulada con un código de ruido semi aleatorio.
Once prototipos experimentales NAVSTAR fueron lanzados entre 1978 y 1985. Luego siguieron otras generaciones satelitales hasta tener la constelación actual. Ésta tuvo su capacidad inicial operacional en 1993. Su capacidad total operacional fue en abril de 1995.
Ya en 1994, el país, para colaborar con la Organización de Aviación Civil Internacional, ofreció el servicio normalizado de determinación de la posición.