Al mismo tiempo que la producción industrial crecía, también lo hacían las redes de aprovisionamiento de materiales como componentes, materias primas, materiales auxiliares, etc.
Las que también aumentaron fueron las vías de distribución de los productos para contar con un ritmo fluído de producción.
Las compañías de pre-venta y post-venta mejoraron la calidad del servicio para lograr ampliar los mercados de venta finales.
Al crecer la demanda, crecía el problema de la logística. Se necesitaba una coordinación logística de todas las actividades en el flujo de materiales, producción, y distribución.
Para solucionar y mejorar en este sentido, fueron desarrolladas estructuras organizacionales más completas pero también más complejas.
Un ejemplo de esto: diagramas de jerarquías y creaciones de departamentos para obtener una administración más eficiente de los recursos disponibles.
Como conclusión puede afirmarse que la inversión en recursos materiales, la capacitación constante y las mejoras en la calidad de servicio, en definitiva las que aplicaron una correcta gestión logística, fueron clave para las empresas que pasaron a ser líderes de la época.